El café de tortilla y cebada de mi abuelita, cada vez que lo recuerdo vienen a mi memoria muchos momentos de mi niñez, y la mayoría muy buenos, sin más preocupaciones que jugar cincos, trompo, carteritas, chamusca o esperar a las 5 de la tarde para no perderme un capitulo de Mazzinger Z, comiendo un cubilete relleno con mantequilla o frijoles volteados o colados acompañado de un vaso de fresco de fresa o de uva.
Todas esas vivencias en medio de una situación económica ni cercana a la que tienen mis hijos, era el caldo de cultivo para la creatividad e imaginación.
En contra posición una "educastración" como dice Pancho Wachala´l, donde al maestro Dios no lo quiera se le vaya a contradecir, y claro las costumbres y formas de pensar cuadradas de la sociedad donde crecí. Y por otro extremo la creencias de mis padres, quienes a pesar de su corta educación entendían a la perfección que "El Secreto" para cambiar las estadísticas y el destino de sus hijos era la educación con principios y valores, así que nos mandaron a todos al colegio, pero claro como dice la abuelita del anuncio, esa es otro historia.
En mi etapa preescolar jugar era lo más importante, en esa edad no se le prestaba tanta importancia a lo material, no se valoraba a nadie por lo que tenía, y si era pudiente sin duda sus papas eran profesionales y trabajaban duro. En dos platos: Si no había se improvisaba: pelotas de plástico que cuando se pinchaban eran rellenadas de trapo; si de base ball se trataba, reglas de pino o machimbre hacían las veces de bates y jugábamos con pelotas de tenis, y de que hubo trancazos, los hubo, pero al rato se imponía la amistad. Internet, el Wii, Play Station, las películas en 3D, compus, laptos, iphones, las BB, tablets etc. no eran parte del menú, y que conste que no estoy en contra de la tecnología, al contrario en los 80´s mi vida transcurrió en los “Arcade” hoy disfruto en los tiempos libres jugar en cualquier consola, chatear con los cuates por el massenger, actualizar mi facebook, twitterar, etc. Sin embargo tanto TIC nos está incomunicando, a muchos estresando a tal grado que ahora científicos están afirmando que la depresión de los adolescentes en la actualidad y el futuro ha encontrado un caldo de cultivo en las redes sociales. :) Imaginen deprimirse porque los cuates tienen más fotos que yo, o no porque me siguen tantos como a fulanito, de risa :)!
Pero esos daños en el comportamiento humano lo sufrimos también los adultos, ese estado de espera en el que nos mantenemos esperando que suene la alerta indicando: “You have a message!”
Como reza un aforismo “hay un tiempo para todo”, para reír, llorar, amar, soñar, comer, hablar, etc. Es tiempo de programar nuestros “technology off” y tener contacto “face to face” con el ambiente que nos rodea para no perder la sensibilidad de nuestros sentidos y que nuestra vida siga teniendo o encuentre sentido según sea el caso.