Palabras vs. Pedradas
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| (Foto vía José Manuel López Bonilla) |
La mañana del lunes 2 de julio, la capital
de Guatemala vio alterada su rutina, y el tránsito, el trabajo y
hasta la delincuencia detuvo su accionar para observar el espectáculo que
nuevamente protagonizaron los estudiantes que rechazan la reforma al pensum de
la carrera de magisterio, que forma parte de una reforma educativa profunda e
inevitable que se necesita para poner al país en la ruta del desarrollo, y por
el otro lado las autoridades tanto de educación, como los responsables de velar
por el orden y la seguridad del país.
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| (Foto Prensa Libre: Erick Ávila)
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Considero que todos
estamos de acuerdo en que manifestar es un derecho y una obligación de
la ciudadanía, pero una cosa es manifestar un desacuerdo y otra provocar
disturbios, destruir propiedad privada y pública, y poner en riesgo la vida
propia y ajena, cuando lo mejor es celebrar las diferencia de opinión y
aprovecharlas para nutrir y mejorar proyectos o propuestas pues nadie somos
dueños de la verdad absoluta. El problema es que no escuchamos y menos
analizamos los puntos de vista de la contra parte, y
queremos siempre imponer nuestra voluntad y es en este punto donde
cambiamos las palabras por la pedradas, un hecho que lamentablemente se ha
vuelto de uso común en nuestra sociedad. ¿Por qué será? Un gobierno impositivo,
represivo con alto índice de corrupción, o será que somos una sociedad
que no quiere enfrentar su realidad, acomodamos en el "así que se vaya",
que no está dispuesta a cambiar viejos y malos hábitos y hacer un mayor
esfuerzo para cambiar el futuro de Guatemala.
Si duda al gobierno le
hizo falta una estrategia de comunicación para vender, no su idea, sino la
necesidad de la reforma educativa, que adicional está contemplada en los
famosos acuerdos de paz, y por supuesto estar abiertos a la crítica
y ser receptivos de otras ideas que pueden enriquecer el proyecto,
involucrar a los "líderes estudiantiles" y a los padres de familia
para "socializar" el tema entre la comunidad estudiantil. Y a
todos nos hace falta apertura para el dialogo. Y aquí entran otros
protagonistas importantes: Los maestros y padres de familia, que tienen
que hacer valer su rol de educadores y formadores no solo de estudiantes sino
de ciudadanos que sean capaces escuchar, analizar, dialogar, cuestionar,
racionalizar y llegar a acuerdos, pensando en el bien común, pues es
inaceptable que el futuro de la educación de nuevas generaciones vaya a
estar en manos de "maestros" que hoy actúan como vándalos que
sin duda están siendo manipulados por algún sector que quiere sacarle provecho
al tema.
Es tiempo de poner orden, pero no solo es
responsabilidad del gobierno, es de toda la sociedad que ya sea en forma activa
o pasiva a través de su indiferencia, alimentamos la mediocridad de esta
nación.